Els Horts d’Amivera
6 chicas, una aventura vital y l'horta de Alboraia
Els Horts d’Amivera

Seguro que en alguna ocasión has pensado en cambiar radicalmente de vida. Hay quien lo piensa y hay quien lo hace. Esta es la historia de 6 amigas a las que la idea de vivir en comunidad les ha hecho dar el salto y cambiar por completo su forma de relacionarse con el mundo.

Irina, Ana, Alba, Sonia, Gema y Cristina cultivaban para autoconsumo una pequeña parcela de tierra en la partida de Vera, en l’horta de Alboraia. Su sueño compartido era crear una granja urbana. Tiempo atrás, habían experimentado cómo proliferaban en los Países Bajos este tipo de espacios educativos, lúdicos y de consumo. Querían adaptar su propia versión aquí en València. 

Comenzaron a buscar un espacio en el que iniciar su proyecto asociativo, y en una conversación en l’horta con Antonio, su vecino de parcela, surgió lo que se convertiría en el colofón a su nuevo proyecto de vida: los Huertos de Amivera.

El acuerdo

Antonio les propuso, medio en broma, que si se comprometían a rehabilitar una pequeña alquería semiderruida de su propiedad, les dejaría habitarla durante los próximos 20 años. 

Las chicas aceptaron el envite y desde hace dos años, con muchos esfuerzos y de manera totalmente autodidacta, se pusieron manos a la obra.

‘La idea es emplear el edificio principal como vivienda y el antiguo taller anexo como espacio divulgativo para hacer talleres y charlas. Los huertos de alrededor servirán de experiencia para niños y personas en riesgo de exclusión social, para que conozcan bien de dónde vienen los alimentos, cómo se cultivan y tengan así conocimientos sobre soberanía alimentaria’, nos cuenta Irina Martínez.

La aventura

El camino no ha estado exento de dificultades. Han tenido que parar en alguna ocasión por falta de presupuesto, ya que se autofinancian y el no tener idea de construcción les ha hecho tropezar con multitud de imprevistos y vueltas atrás. 

En el otro lado están las alegrías, que también las hay. Les ha sorprendido la cantidad de amigos y conocidos que se han volcado en enseñarles y ayudarles. Alguna empresa les ha facilitado parte del material de construcción y aseguran que están aprendiendo muchísimo, no solo de construcción, sino también de gestión de los recursos y de superación de límites.

No quieren quedarse con lo aprendido, desean entregarlo. Por eso, aseguran que aparte de los terrenos de huerta que arrendan los asociados para el cultivo de autoconsumo, también harán talleres de autoconstrucción para mujeres, ahora que se han hecho ‘expertas’ a fuerza de horas, frío y algún que otro error.

El futuro

Para octubre tienen previsto acabar la obra y poder impulsar este proyecto de marcado carácter social y agrícola. 

‘Una de las razones que nos mueve es la oportunidad de formar parte de la repoblación, rehabilitación y conservación de l’horta de València’ asegura Ana Díaz. 

Las chicas de Amivera sienten que, a pesar de las dificultades, este proyecto les está llevando por una senda en la que cada día aprenden algo nuevo, conocen a alguien interesante o descubren que los sueños cuando se ponen en acción toman vida propia y se convierten en verdaderas aventuras. Esta, les durará al menos 18 años más.

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