RECUPERANT LES CEBERES DE L’HORTA
La iniciativa que quiere reconstruir un icono arquitectónico de l’horta de València
RECUPERANT LES CEBERES DE L’HORTA

Durante el siglo XIX la cebolla fue el producto de l’horta de València mejor considerado en el extranjero y su exportación era el medio de vida de muchos agricultores y sus familias. Hacia finales del siglo XIX se exportaban unas 10.000 toneladas de cebollas valencianas al año, la mayoría de las cuales se dirigían al mercado inglés. Solo unos años después, a principios de siglo XX, la cantidad legó a las 150.000 toneladas anuales.

Había dos tipos de producción, la cebolla babosa que no aceptaba almacenamiento y la de grano que aguantaba perfectamente el paso del tiempo. Para almacenar estas últimas los agricultores hacían construir junto a los campos ‘les ceberes’ y así podían esperar a su exportación cuando subieran los precios. La ‘cebera’ se convirtió en un icono dentro del paisaje de l’horta, pero han ido desapareciendo, hoy quedan pocas y están en bastante mal estado.

Una iniciativa de la Concejalía de Agricultura y Huerta del Ayuntamiento de València junto al Centro Integral de Formación Professional ‘Ciudad del Aprendiz’ ha permitido que los estudiantes del ciclo de Madera, Mueble y Corcho comiencen a reconstruirlas siguiendo los pasos de cómo se hacían en el siglo pasado.

Un proyecto de innovación constructiva

La iniciativa comenzó construyendo una ‘cebera’ piloto a partir de la cual poder crear un modelo constructivo a seguir en reconstrucciones futuras. Hace unas semanas concluyó la construcción de una segunda ‘cebera’ en el parque de Sociópolis. ‘Se trata de aplicar la innovación a la reconstrucción de elementos tradicionales y al mismo tiempo de dar a conocer a los alumnos las técnicas tradicionales de carpintería’ apunta Juan Cuenca, director de la Ciudad el Aprendiz.

Originariamente las ‘ceberes’ las construían los maestros barraqueros porque empleaban la misma técnica con la que se hacían las tradicionales barracas: troncos de chopo, paja y barro. Posteriormente con la llegada de la industrialización comenzaron a utilizarse viejas traviesas de ferrocarril, listones de madera y tejas planas de Alicante como techo, que es como se están replicando ahora.

La dificultad a la hora de comenzar este trabajo de reconstrucción ha sido la ausencia de planos y el mal estado de las pocas ‘ceberes’ que quedan en el paisaje de l’horta.

‘La idea es que el resto de municipios donde hay ‘ceberes’ se contagien de esta iniciativa y creen programas de recuperación, así, estos alumnos podrán hacer sus trabajos de fin de especialización en un proyecto beneficioso para el patrimonio etnológico de l’horta’ nos comenta Miquel Soler, técnico del Ayuntamiento de València y coordinador de la iniciativa.

Arquitectura práctica de l’horta

‘Les ceberes’ son construcciones sencillas, pero tienen sus secretos. Se colocaban longitudinalmente de norte a sur para que los vientos de poniente y levante ayudaran a la conservación de la cebolla. Sus dimensiones variaban, pero siempre se construían basándose en una unidad modular llamada dado, que tiene unas dimensiones de dos metros de altura por un metro cuadrado de superficie. Así, la capacidad de un dado de la ‘cebera’ siempre es de dos metros cúbicos. Como cada metro cúbico tiene capacidad para cincuenta arrobas de cebollas, un dado contiene cien arrobas. De esta manera las transacciones comerciales son sencillas, contando los dados llenos se obtiene la cantidad de kilos que se pueden comercializar.

La producción de cebolla es prácticamente testimonial hoy en día, pero ‘les ceberes’ forman parte de la memoria emocional de l’horta y por tanto su recuperación simboliza el volver la mirada hacia este territorio que representa además de su riqueza agrícola, un elemento fundamental de la identidad cultural de los valencianos.